¿Qué cosa? . . . ¡lo será tu madre! a mi no me vengas con frasecitas -replicó airado Don Porfidio ante el desencajado elogio que dirigió Marco a su mujer-. Ah su señora sabe hablar muy bien el quechua y estudia ingles pronto será toda una políglota, en ese momento Don Porfidio enrojeció y busco en su reducido vocabulario la palabra “políglota”, -¡ah carajo! es de esas mujeres que tienen varios maridos, mocoso de mierda vaya a decirle puta a su madre-. Techi con voz que relaja la espalda intervino diciendo –tranquilícese Tío, lo que Marco trato de decir es que Tía Juana hablará pronto varios idiomas- Marco con cara de haber anotado un autogol no se atrevió a corroborar los argumentos de Techi y sin que nadie lo esperara, Don Porfidio hecho a reír con una carcajada estruendosa, para disipar la neblina que su ignorancia había provocado; regresó a su casa sin mirar atrás frotando su cervecera barriga y vociferando –estos jóvenes cada palabra que se inventan- y con un yyyyyyyy entro sin despedirse.
Allí quedamos los tres, Techi y yo sin ganas de reírnos de la primaria inconclusa de mi Tío, aunque Techi cogiendo a Marco por el cuello le dijo –sorri amor, mi Tío es una bestia-, yo agache la cabeza girándola con un gesto cítrico, como buscando algún agujero en el suelo donde enterrar mi mirada, mientras Marco con los labios resecos y la voz entrecortada balbuceó –ejem, no, no hay problema- además de bizco también tartamudo, hay Techi que le habrás visto teniendo este tu primo que esta dispuesto al pecado y al escándalo con tal de tenerte un ratito, pensando esto me vino como un flashback el rostro de la mamá de Techi jalándome las orejas y diciendo que entre primos no, el día que de niño le robe un beso, tomé esto como una señal de que a nada bueno me llevarían mis mal encaminados pensamientos.
Ya sin Marco estorbándome el deleite de admirar a mi prima fuimos entrando a casa, cabe aclarar que vivíamos en una especie de condominio familiar, ya que el abuelo al morir dejó un terreno extenso a todos sus hijos, los cuales erigieron sus casas, cada uno a su estilo, lo cual daba un aspecto desordenado de casona geométricamente desproporcional que por su arbitrariedad me hacían recordar a esos árboles selváticos que luchan por tener cada uno su espacio de luz, en fin, eso motivo que todos los primos viviéramos muy unidos especialmente Techi y yo. Ya subiendo las gradas nos gastábamos bromas y casi siempre el punto era Marco –quien le manda al manganzón a ser tan sobón- decía yo, y ella que se reía y se molestaba a la vez me empujaba contra la pared delicadamente.
Yo que vivía en una especie de segundo piso me disponía a buscar mis llaves mientras Techi se adelantaba jalándome el cabello a modo de despedirse, siguió su camino al tercer piso, yo me detuve a observarla y me parecía un ángel ascendiendo a los cielos, sus muslo firmes como columnas de mármol, sus caderas desafiantes balanceándose como hojas de otoño que caen, la voluptuosidad que nace donde termina la espalda ¡qué delirio era observarla! y qué bueno era descubrir que la naturaleza se había portado bien por lo menos con alguien de mi familia, y, lo mas importante de todo, qué regocijo sentía al ver que ningún destello de luz de esa luna tan llena se filtraba por entre sus piernas (eso desde mi inexperta percepción adolescente era la prueba mas fehaciente de virginidad); esa noche dormí bien, algo turbado pero bien, especialmente por creer que Marco era demasiado estúpido para tener los apetitos carnales de la edad y Techi no se prestaría a hacer tonterías con ese tonto.
Así subsiguieron días, semanas y meses y mi prima no depuraba al bizco, lo que yo pensaba que era un momento de franca estupidez de Techi se estaba transformando en amor, y esa idea me martirizaba, también el hecho de verla cada día menos, y esa distancia iba apagando la llama de mis truculentos sentimientos los cuales desaparecieron un día y de golpe; yo regresaba a mi casa un poco tarde y vi a Techi menos linda y menos joven, subiendo las gradas, ella sin mirarme me dijo hola y subió de prisa, dejándome fungir otra vez de medico legista (a la distancia); todo estaba mal, su cuerpo había tomado formas de mujer adulta, experimentada, sometida a los designios de la carne. Esa noche merodee el sueño sin alcanzarlo, me atormentaban las ideas, me decía entre llorando: Techi no… Techi no… Té chino… pero al final me repetía a mi mismo, y mas fuerte que: Techi si… si… ella sucumbió a los apetitos de Marco, ¡bizco hijo de puta como te odio!; pero en realidad me odiaba a mi mismo, y no podía con la vergüenza de saber que mi prima se había iniciado antes, y yo no había cumplido con el ritual de iniciarme con mi prima o por lo menos con mi empleada, porque esa chola de mierda es mas fea que el hambre.
Esa mañana desperté con las emociones transformadas, Techi que encarnaba un cúmulo de sentimientos, deseos y pasiones, esa mañana amaneció siendo simplemente mi prima.
Cusco 2002
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