Página de Archivo 2

19
May
08

Té Chino (Cuento)

¿Qué cosa? . . . ¡lo será tu madre! a mi no me vengas con frasecitas -replicó airado Don Porfidio ante el desencajado elogio que dirigió Marco a su mujer-. Ah su señora sabe hablar muy bien el quechua y estudia ingles pronto será toda una políglota, en ese momento Don Porfidio enrojeció y busco en su reducido vocabulario la palabra “políglota”, -¡ah carajo! es de esas mujeres que tienen varios maridos, mocoso de mierda vaya a decirle puta a su madre-. Techi con voz que relaja la espalda intervino diciendo –tranquilícese Tío, lo que Marco trato de decir es que Tía Juana hablará pronto varios idiomas- Marco con cara de haber anotado un autogol no se atrevió a corroborar los argumentos de Techi y sin que nadie lo esperara, Don Porfidio hecho a reír con una carcajada estruendosa, para disipar la neblina que su ignorancia había provocado; regresó a su casa sin mirar atrás frotando su cervecera barriga y vociferando –estos jóvenes cada palabra que se inventan- y con un yyyyyyyy entro sin despedirse.

Allí quedamos los tres, Techi y yo sin ganas de reírnos de la primaria inconclusa de mi Tío, aunque Techi cogiendo a Marco por el cuello le dijo –sorri amor, mi Tío es una bestia-, yo agache la cabeza girándola con un gesto cítrico, como buscando algún agujero en el suelo donde enterrar mi mirada, mientras Marco con los labios resecos y la voz entrecortada balbuceó –ejem, no, no hay problema- además de bizco también tartamudo, hay Techi que le habrás visto teniendo este tu primo que esta dispuesto al pecado y al escándalo con tal de tenerte un ratito, pensando esto me vino como un flashback el rostro de la mamá de Techi jalándome las orejas y diciendo que entre primos no, el día que de niño le robe un beso, tomé esto como una señal de que a nada bueno me llevarían mis mal encaminados pensamientos.

Ya sin Marco estorbándome el deleite de admirar a mi prima fuimos entrando a casa, cabe aclarar que vivíamos en una especie de condominio familiar, ya que el abuelo al morir dejó un terreno extenso a todos sus hijos, los cuales erigieron sus casas, cada uno a su estilo, lo cual daba un aspecto desordenado de casona geométricamente desproporcional que por su arbitrariedad me hacían recordar a esos árboles selváticos que luchan por tener cada uno su espacio de luz, en fin, eso motivo que todos los primos viviéramos muy unidos especialmente Techi y yo. Ya subiendo las gradas nos gastábamos bromas y casi siempre el punto era Marco –quien le manda al manganzón a ser tan sobón- decía yo, y ella que se reía y se molestaba a la vez me empujaba contra la pared delicadamente.

Yo que vivía en una especie de segundo piso me disponía a buscar mis llaves mientras Techi se adelantaba jalándome el cabello a modo de despedirse, siguió su camino al tercer piso, yo me detuve a observarla y me parecía un ángel ascendiendo a los cielos, sus muslo firmes como columnas de mármol, sus caderas desafiantes balanceándose como hojas de otoño que caen, la voluptuosidad que nace donde termina la espalda ¡qué delirio era observarla! y qué bueno era descubrir que la naturaleza se había portado bien por lo menos con alguien de mi familia, y, lo mas importante de todo, qué regocijo sentía al ver que ningún destello de luz de esa luna tan llena se filtraba por entre sus piernas (eso desde mi inexperta percepción adolescente era la prueba mas fehaciente de virginidad); esa noche dormí bien, algo turbado pero bien, especialmente por creer que Marco era demasiado estúpido para tener los apetitos carnales de la edad y Techi no se prestaría a hacer tonterías con ese tonto.

Así subsiguieron días, semanas y meses y mi prima no depuraba al bizco, lo que yo pensaba que era un momento de franca estupidez de Techi se estaba transformando en amor, y esa idea me martirizaba, también el hecho de verla cada día menos, y esa distancia iba apagando la llama de mis truculentos sentimientos los cuales desaparecieron un día y de golpe; yo regresaba a mi casa un poco tarde y vi a Techi menos linda y menos joven, subiendo las gradas, ella sin mirarme me dijo hola y subió de prisa, dejándome fungir otra vez de medico legista (a la distancia); todo estaba mal, su cuerpo había tomado formas de mujer adulta, experimentada, sometida a los designios de la carne. Esa noche merodee el sueño sin alcanzarlo, me atormentaban las ideas, me decía entre llorando: Techi no… Techi no… Té chino… pero al final me repetía a mi mismo, y mas fuerte que: Techi si… si… ella sucumbió a los apetitos de Marco, ¡bizco hijo de puta como te odio!; pero en realidad me odiaba a mi mismo, y no podía con la vergüenza de saber que mi prima se había iniciado antes, y yo no había cumplido con el ritual de iniciarme con mi prima o por lo menos con mi empleada, porque esa chola de mierda es mas fea que el hambre.

Esa mañana desperté con las emociones transformadas, Techi que encarnaba un cúmulo de sentimientos, deseos y pasiones, esa mañana amaneció siendo simplemente mi prima.


Cusco 2002

14
May
08

Adelanto de Documental

27
Sep
07

Tesis (Adelanto)

Discurso judicial

 

Los instrumentos utilizados por el ser humano para trasmitir el lenguaje son el resultado de siglos de inagotables transformaciones; el papel y la computadora pueden dar fe de ello. Pero así como el tiempo operó significativos cambios en los instrumentos utilizados para la transmisión lo hizo también en el núcleo mismo del lenguaje: las palabras y su conjunto: el discurso[1]. El discurso no sólo es el acto comunicativo por el cual se puede informar, narrar o argumentar algo; sino también es el reflejo de una sociedad y de sus prácticas, de lo que conserva del pasado y de lo que proyecta para el futuro. En un papel escrito o en una conversación converge la conciencia colectiva de una sociedad, se refleja su organización, sus filias y sus fobias; incluso las palabras aquí dichas son inevitablemente tributarias de su tiempo o lo que se suele llamar rimbombantemente: “momento histórico”. Las prácticas sociales, las estructuras sociales, las instituciones y jerarquías se ven articuladas y reflejadas en el espejo del discurso tanto por lo que este dice como por lo que calla, controla, censura e intenta desaparecer (Foucault, 1970).


El análisis del discurso se tornó importante ya que en él se puede encontrar claves del funcionamiento social desde diferentes aspectos, es por eso que se vienen realizando variadas investigaciones alrededor del discurso científico, del discurso literario, del discurso noticioso, incluso del discurso cinematográfico; y claro, esas investigaciones aportan conocimientos importantes a otros campos de la ciencia; pero en el caso de nuestra investigación buscaremos conocimientos que aporten a la ciencia del derecho a través del análisis del  discurso judicial[2] dado que es un fenómeno significativo para entender las relaciones del derecho con los componentes externos e internos que lo constituyen. Entonces, entendiendo el discurso judicial como el brazo instrumental del derecho y entendiendo al derecho como la totalización de contextos, se sobreentiende que todos los elementos (externos e internos) que nutren, construyen, he influyen sobre el derecho lo hacen de la misma manera sobre el discurso judicial; establecido ese filtro se puede analizar este desde dos reflejos: idealista y materialista[3]. 1) Idealista, es decir la influencia que las distintas doctrinas, formas de pensamiento, he ideologías (a veces trasmutadas en leyes) operan sobre el discurso judicial; y otro 2) materialista que se refiere a la influencia de lo económico, de lo social, y de las relaciones de poder (también trasmutados en leyes) sobre el discurso judicial, en otras palabras la influencia del contexto sobre el texto.  El análisis realizado por Michael Foucault se refiere a este segundo entramado; establece a los medios de producción, la economía, la detentación del poder como factores que determinan la formación y producción del discurso judicial en cuanto al manejo de su orden, sus alcances y subordinaciones dentro de la solución de conflictos interpersonales. Empezando por sociedades antiguas de organización económica de base esclavista (Grecia y Roma por ejemplo) el discurso judicial estaba caracterizado por el reto, el desafío, la contienda; la solución de conflictos de intereses estaba supeditada a formulas, entonces quien recreaba mejor dichas formulas dentro de ese sistema de retos se ungía como vencedor; el tercero (que podía representar al estado o no) sólo se limitaba a hacer cumplir el orden y los rituales de esta práctica, cabe destacar que el discurso estaba caracterizado por las evocaciones religiosas de las cuales en opinión de Aníbal Torres Vázquez quedan algunos rescoldos.

 

Un rezago de ese carácter sagrado del derecho se encuentra en el juramento  que se exige a los que van a declarar en un proceso judicial (Torres Vásquez Aníbal; 2001: 816)

 

Por su parte Max Weber hace referencia al derecho antiguo y la aceptación de las partes a la solución de conflictos de intereses a través de formas irracionales o sobrenaturales.

Este tipo de apreciación se podría atribuir a las sociedades precolombinas que poblaron el Perú; sin embargo las formas de aplicación del derecho en dichas sociedades aun son un tema pendiente, factores como la falta de escritura dificultan un estudio más preciso de las prácticas judiciales.

 Posteriormente, en la baja edad media, aun se conserva esa característica de reto, pero el reto ya no consistía en formulas ni evocaciones religiosas, sino en estrategias probatorias.

 

En el derecho feudal el litigio entre individuos se reglamentaba por el sistema de la prueba (épreuve.). Cuando un individuo se presentaba llevando una reivindicación, una querella, acusando a otro de haber robado o matado, el litigio entre ambos se resolvía por una serie de pruebas aceptadas por los dos y a las que ambos se sometían. Este sistema no era una manera de probar la verdad sino la fuerza, el peso o la importancia de quien decía. (Foucault Michel; 1978)

 

El cojurador (eidesshelfer) del viejo proceso no jura que un “hecho” sea verdadero, sino que refuerza el “derecho” de la parte exponiendo su persona a la maldición divina. (Weber Max; 1922)

 

Es en la alta edad media y con la consolidación de las grandes monarquías donde se modifica el discurso judicial como desafío o reto, el poder se centraliza y se monopoliza la administración de justicia.

 

Una justicia que no es más pleito entre individuos y libre aceptación por estos individuos de ciertas reglas de liquidación sino que, por el contrario, se impondrá a individuos, oponentes, partidos. Los individuos no tendrán en adelante el derecho de resolver, regular o irregularmente, sus litigios; deberán someterse a un poder exterior a ellos que se les impone como poder judicial y político. (Foucault Michel; 1978)

 

Establecido el estado como tercero indiscutible se crea una nueva estructura en el discurso judicial, aparecen varias instituciones y figuras como la del procurador quien fue el encargado de indagar y buscar la verdad en representación del estado; es entonces donde el discurso judicial se convierte en una estrategia en busca de la verdad; esto se debe también a que todo daño o afrenta no sólo era de interés de la victima sino del estado, es decir del rey, y este también buscaba el resarcimiento y ese resarcimiento se basaba en la confiscación lo cual acrecentaba el poder de la monarquía medieval. Este método de búsqueda de la verdad también es adoptado por la iglesia en los tiempos de la inquisición.

 

“una justicia teocrática no puede abandonar el establecimiento de la verdad al arbitrio de las partes, ni tampoco la expiación de un hecho antijurídico ya realizado. Esa justicia procede de oficio y se crea un procedimiento probatorio que parece ofrecerle una garantía optima de comprobación de lo realmente ocurrido: el proceso de inquisición en occidente que luego adoptó la justicia laica…” (Weber Max; 1922)

 

 En el Perú de la colonia entraron en conflicto el discurso propiamente feudal de la baja edad media que buscaba los beneficios de ese carácter probatorio que se basaba en lo estamentario y por otro lado el del centralismo monárquico, característico de la alta edad media, que pretendía restarle poder y autonomía a los señoríos constituidos en el nuevo mundo mediante una estructura legislativa que trataba de sujetar lo económico, lo político y lo administrativo a la metrópoli monárquica (Cotler, Julio; 1979), una de las características encontradas también en este tipo de discurso es que está delimitado con más minucia dentro del marco legislativo.    

El método de utilizar el discurso para buscar la verdad estuvo relacionado con el desarrollo del pensamiento científico, y es a su vez la ciencia quien tendrá influencia en el desarrollo del discurso judicial cuando las sociedades alcancen esas características –racionalidad, secularización, individualismo, industrialización, estado-nación, etc.- que en conjunto se llaman modernidad (López Ayllón, Sergio; 1997). El derrotero por donde transitaba el mundo occidental hacia la modernidad a veces era más un ideal que un hecho concreto, eso fue lo que pasó con la España monárquica, con la España de Carlos III, con la España borbónica, ese ideal trunco de seguirle los pasos al resto del mundo occidental, ese ideal de encaminarse hacia el futuro aun pervive en Latinoamérica y por su puesto en nuestro país, ese ideal ahora se llama progreso. El premio novel mexicano Octavio Paz describe la historia latinoamericana como: «las distintas y fracasadas tentativas de ingresar en el mundo moderno»; también la historia del Perú contemporáneo sigue esa suerte aunque con características peculiares como las presenta Fernando de Trazegnies en su teoría de la “modernización tradicionalista”, la importancia de esta teoría para nuestra investigación es que dicho autor pone al derecho en el centro mismo de las idas y venidas del Perú republicano por lograr ese ideal de modernización, y como lo dijimos líneas arriba todo lo que pasa en la cabeza del derecho (ideologías, fenómenos económicos y sociales etc.) se ve articulado en los brazos: práctica judicial,  la cual deja su impronta en el discurso judicial.

Para detallar mejor esta idea lo explicaremos como un “todo” global; en una punta tenemos los hechos y las ideas, es decir el contexto, más abajo el derecho como nexo, y cerrando el círculo está la práctica y el discurso judicial que como todos los elementos antes mencionados cumple la bipolaridad de causa y efecto, entonces lo que nos interesa es comprobar si en el discurso judicial se encierra todo una concepción social, en otras palabras nos interesa saber cómo es el discurso judicial en nuestro actual contexto espacial y temporal y a que se debe sus características más saltantes, para lo cual la forma de desmarañarlo es analizándolo en su forma más visible: la pieza procesal[4].             

 


[1] El discurso comprende no sólo lo estrictamente lingüístico, sino también lo extra-lingüístico: gestos, posturas corporales, silencios, miradas, escenografías y vestimentas. (Kaufman, Ester. La Desnaturalización De Lo Cotidiano. FLACSO 1987).

[2] Es preciso hacer la diferencia entre el discurso jurídico y el discurso judicial, el primero se refiere a las estructuras normativas y doctrinarias del derecho, (legislación y tratados referidos a la ciencia del derecho) en cambio el segundo se refiere exclusivamente al uso del discurso dentro de las prácticas judiciales, el que es realizado por los operadores del derecho (resoluciones judiciales, escritos presentados por abogados e informes orales)

[3] De Trazegnies Granda Fernando. Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima) La idea de derecho en el Perú republicano del siglo XIX — Lima: PUC, 1980.

[4] Cabe aclarar que tanto en la legislación donde se encuentran presupuestos muy generales, así como en las facultades de derecho; donde la enseñanza del uso del discurso se caracteriza también  por reglas generales, es por eso que la práctica del discurso judicial es un fenómeno que se construye en base principalmente al uso, a la costumbre y a las necesidades de obtener el resultado deseado.

27
Sep
07

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